El problema
Servicios repartidos, accesos dispersos y soporte dividido entre proveedores, lo que dificulta saber dónde empieza cada incidencia.
Este formato muestra cómo documentar una migración sin inventar resultados: inventario, validación, cambio de DNS y una operación con menos puntos de dependencia después del traslado.
Antes de mover un servicio conviene inventariar web, bases de datos, correo, DNS, certificados y accesos. Esa fotografía inicial reduce sorpresas y permite decidir qué puede trasladarse junto y qué necesita una ventana separada.
Servicios repartidos, accesos dispersos y soporte dividido entre proveedores, lo que dificulta saber dónde empieza cada incidencia.
Planificar por etapas, copiar primero, validar después y tocar DNS únicamente cuando el nuevo entorno esté comprobado.
Menos puntos de coordinación, accesos documentados y una ruta de soporte más clara cuando aparezca un problema.
La historia debe permitir entender por qué se tomó cada decisión. Si una cifra o resultado no puede verificarse, es mejor no convertirlo en una promesa pública.
Web, bases de datos, cuentas de correo, DNS y servicios externos.
Traslado de información sin modificar todavía el origen en producción.
Pruebas de web, correo y dependencias en el nuevo entorno.
Coordinación de DNS cuando la plataforma de destino ya responde correctamente.
Esta página funciona como estructura de caso hasta que exista información real autorizada para publicar. El diseño no presenta cifras ni testimonios ficticios como evidencia.
Podemos empezar por un inventario del servicio actual para separar dominio, web, correo y DNS antes de decidir qué mover y en qué orden.